La Comisión Europea ha expresado preocupaciones sobre el régimen del IVA en España, señalando que el tipo reducido en sectores como la restauración y la hostelería favorece desproporcionadamente a los más ricos. En un contexto de finanzas públicas ajustadas, Bruselas recomienda a España aumentar su recaudación a través de este impuesto, lo que podría aliviar la presión sobre los impuestos laborales.
Se destaca que el 90% del aumento de la presión fiscal en la última década se debe a los ingresos generados por impuestos sobre el trabajo. Además, la Comisión ha indicado que la cláusula de escape fiscal ha permitido mantener el desvío del gasto público en un 0,4% del PIB, en lugar del 0,7% que hubiera superado los límites establecidos.
Los ingresos por impuestos medioambientales en España se sitúan en un 1,6% del PIB, inferior al 2,1% de la media de la UE. La Comisión también ha señalado que las disparidades en la política del IVA en España son notables, lo que complica la eficacia del sistema tributario. Un uso más restringido de los tipos preferenciales de IVA podría simplificar esta estructura fiscal, mejorando la calidad de las finanzas públicas.