La revolución de la IA está generando un debate en torno a sus efectos sobre la productividad y el empleo en diversas industrias. Esta tecnología se considera una innovación disruptiva que podría transformar por completo la economía actual, similar a hitos históricos como la invención de la electricidad o Internet.
Por un lado, se prevé que la IA impulse la productividad, lo que podría resultar en salarios más altos y jornadas laborales más cortas, además de mejorar la recaudación fiscal necesaria para sanar las finanzas públicas. Por otro lado, la preocupación se centra en la posible pérdida de empleos, especialmente entre los jóvenes licenciados, y las consecuencias psicológicas que pueden derivarse de un entorno laboral inestable.
Recientemente, se ha mencionado el fenómeno del efecto Flynn inverso, que sugiere que los coeficientes de inteligencia de las nuevas generaciones son inferiores a los de sus padres, un cambio que podría estar ligado a la creciente dependencia de la tecnología. Este aspecto plantea interrogantes sobre el impacto de la IA en nuestras capacidades cognitivas y en la salud mental de las futuras generaciones.