El Banco Central Europeo (BCE) implementará una nueva línea de salvaguarda de liquidez, que estará disponible a partir del tercer trimestre de 2026. Este acceso, que alcanzará hasta 50.000 millones de euros, se abrirá a todos los bancos centrales del mundo, con la condición de que no sean excluidos por problemas reputacionales. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha destacado que esta medida busca reforzar el papel del euro a nivel internacional.
Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, Lagarde subrayó la necesidad de que el BCE esté preparado para un entorno financiero más volátil. La nueva facilidad permitirá a los bancos solicitar préstamos en euros contra garantías de alta calidad, lo que facilitará la inversión y la negociación en la moneda europea durante periodos de crisis. Esta iniciativa contrasta con los accesos anteriores, que eran limitados y requerían ampliaciones periódicas.
En el contexto actual, Lagarde ha señalado que es un momento crucial para que el euro aumente su cuota de mercado, especialmente considerando la incertidumbre generada por la política económica estadounidense. Además, ha instado a los gobiernos europeos a ofrecer incentivos que fomenten la permanencia de inversiones en el continente.