La semana estuvo marcada por un importante anuncio que impactó los mercados: un memorando de entendimiento entre EE.UU. e Irán para extender el alto el fuego y avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo. Esta noticia generó un alivio inmediato entre los inversores, que empezaron a descontar un escenario de menor presión inflacionista y celebraron con fuertes subidas en las bolsas.
A pesar del optimismo inicial, el avance hacia una normalización energética se enfrenta a incertidumbres significativas. Las dudas sobre la implementación del acuerdo, la cancelación de conversaciones previstas en Suiza y la gradualidad de la reapertura del estrecho han recordado a los mercados que el riesgo geopolítico permanece. Además, la primera reunión de la Reserva Federal bajo Kevin Warsh introdujo nuevas preocupaciones sobre una política monetaria más restrictiva.
La caída del precio del petróleo fue notable, marcando una de sus mayores reducciones semanales desde el inicio del conflicto, lo que alivió parte de la presión sobre los bancos centrales y su estrategia de tipos de interés. Sin embargo, analistas advierten que el acuerdo entre EE.UU. e Irán es aún incierto y que persisten interrogantes sobre el futuro del programa nuclear iraní y el alcance real del alivio de sanciones.