En un contexto de creciente inversión china en la industria automotriz europea, la compañía española Ebro Motors Group EV y el grupo chino Chery formalizaron en abril de 2024 un acuerdo para establecer una fábrica de automóviles en las instalaciones que anteriormente pertenecieron a Nissan, las cuales fueron abandonadas en 2021. Desde finales de ese año, la planta ya está produciendo vehículos de la marca Ebro, mientras que la fabricación de modelos de Chery, específicamente de las marcas Omoda y Jaecoo, está aún pendiente de inicio.
El desarrollo de esta planta se suma a otros proyectos significativos de empresas chinas en España. En junio de 2026, el grupo SAIC, matriz de MG, hizo un anuncio sobre la construcción de su primera fábrica de coches electrificados en Galicia, con planes para iniciar la producción en 2028. Estos proyectos han posicionado a España como un punto estratégico para la entrada de fabricantes chinos en el mercado europeo.
Adicionalmente, otras iniciativas están en marcha. Leapmotor comenzará a fabricar vehículos en las plantas de su socio Stellantis en Zaragoza a partir de este año y en Madrid desde 2028, donde incluso adquirirá el 49% del capital de la planta. Por su parte, Anhui Coronet y ZNA han reactivado la histórica planta de Santa Ana Motor en Linares, Jaén, aunque sus actividades han comenzado de forma tímida.
El interés chino también se extiende a otras empresas como Geely, que posee marcas como Volvo y Polestar, y que está considerando la adquisición de una de las líneas de producción de la planta de Ford en Valencia. Además, la firma BYD está explorando opciones en España y Francia para establecer una fábrica de vehículos que operaría de manera independiente.
En el ámbito de la electrificación, se están desarrollando importantes proyectos relacionados con la fabricación de baterías, destacando la planta de CATL en Zaragoza, Envision en Cáceres, Gotion en Valladolid y Hithium en Navarra. Se estima que el proyecto de CATL, en colaboración con Stellantis, requerirá una inversión de aproximadamente 4.000 millones de euros.
Sin embargo, persisten dudas sobre la sostenibilidad y el verdadero impacto de estas inversiones. Existe la preocupación de que estas iniciativas puedan ser tácticas temporales para evadir aranceles impuestos por la Unión Europea a los coches eléctricos chinos a finales de 2024. Además, se plantea interrogantes sobre si estos proyectos generarán valor añadido en Europa y contribuirán a la transferencia de conocimientos tecnológicos, dado que China lleva casi una década de ventaja en esta área respecto a los fabricantes occidentales.
Contexto: La industria automotriz española ha estado experimentando un cambio significativo con la llegada de fabricantes extranjeros, especialmente chinos, que buscan establecer bases de producción en el país. Este movimiento ha sido impulsado por la transición hacia la electrificación y las políticas de sostenibilidad que están tomando fuerza en Europa. España, al ser un importante productor de vehículos, se convierte en un punto focal para estas iniciativas, creando potencialmente nuevos empleos y desarrollos en el sector industrial.