En España, los centros tecnológicos han demostrado ser fundamentales para la innovación, generando un impacto significativo en la economía. Estos centros, que operan como organizaciones privadas sin ánimo de lucro, han contribuido con más de 7.700 millones de euros al PIB del país y han apoyado a más de 30.000 empresas, creando alrededor de 127.000 empleos. Sin embargo, a pesar de estos logros, persiste el desafío de que el conocimiento científico y tecnológico generado no se traduzca en crecimiento y competitividad para las empresas.
La Federación Española de Centros Tecnológicos (FEDIT) ha identificado este obstáculo como parte central de su nueva agenda para la próxima década. Según FEDIT, el verdadero cuello de botella en el sistema de innovación español no se encuentra en la generación de tecnología, sino en la capacidad de las empresas para absorber y aplicar ese conocimiento. Áureo Díaz-Carrasco, director general de la federación, enfatiza que, aunque se genera abundante conocimiento y se desarrollan numerosas tecnologías, la falta de empresas preparadas para convertirlas en soluciones de mercado limita su impacto.
Este problema es especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas (pymes), que enfrentan desafíos como el tamaño reducido, la escasez de recursos y la incertidumbre que conlleva cualquier proyecto de innovación. A pesar de contar con un ecosistema de conocimiento, talento e infraestructuras de primer nivel, España necesita fortalecer su tejido empresarial para que asuma más riesgos y transforme la tecnología en nuevos productos y procesos.
FEDIT ha planteado tres propuestas clave para abordar estas cuestiones en la próxima década. La primera es establecer un programa de financiación que sea estructural y estable para los centros tecnológicos, con un enfoque basado en resultados y un horizonte de entre cinco y diez años. Esto permitirá a estos centros planificar sus capacidades y recursos de manera más efectiva.
Además, la federación propone fomentar la colaboración entre centros tecnológicos y empresas, con el objetivo de facilitar la transferencia de conocimiento y tecnología al sector productivo. Por último, se sugiere la creación de incentivos para las empresas que adopten nuevas tecnologías, lo que podría estimular la demanda y la implementación de innovaciones.
Contexto: En los últimos años, España ha realizado esfuerzos significativos para potenciar su capacidad de innovación, incluyendo inversiones en investigación y desarrollo. Sin embargo, el desafío de conectar la investigación con el mercado se ha mantenido constante. Según datos recientes, el gasto en I+D en España alcanzó aproximadamente el 1,24% del PIB en 2021. Las iniciativas de FEDIT son parte de un esfuerzo más amplio para mejorar la competitividad industrial del país y asegurar que el conocimiento generado en el ámbito académico y tecnológico se traduzca en beneficios económicos reales.