Las fábricas de China están generando un volumen de producción de paneles solares, baterías de litio y vehículos eléctricos que supera significativamente la demanda tanto local como global. En el caso de los paneles solares y las baterías de litio, la producción china duplica lo que requiere el mercado mundial. Este fenómeno indica que la oferta no está determinada por la demanda, sino que responde a la política económica del país asiático.
Este desajuste estructural se ha intensificado a lo largo de los años. Actualmente, China destina el 40% de su PIB al consumo privado, en comparación con el 50% de Europa y el 68% de Estados Unidos. En contraste, la inversión en el país asiático representa un 42% de su PIB, el doble que en Europa y Estados Unidos. Judith Arnal, investigadora del Real Instituto Elcano, ha señalado que una economía que invierte más de lo que consume necesariamente produce un excedente que se traduce en superávit.
La sobrecapacidad industrial de China sigue aumentando trimestre tras trimestre. La caída del gasto en activos inmobiliarios, consecuencia de una burbuja, ha redirigido la inversión hacia las manufacturas. Este cambio no se limita a productos de bajo valor añadido, sino que abarca tecnología avanzada. Además, el cierre del mercado estadounidense ha llevado a que las exportaciones chinas se concentren en la Unión Europea, lo que deja al sector europeo vulnerable a la competencia.
Según la OCDE, las grandes industrias chinas reciben un apoyo público que es nueve veces superior al que reciben sus competidores en otras partes del mundo. Este dato, sin embargo, varía según el sector. En el ámbito del automóvil eléctrico, la Unión Europea ha señalado que los coches de la marca BYD reciben un subsidio del 17%, los de Geely, que es propietario de Volvo, un 18%, y los de SAIC, un notable 35,5%. Esta última empresa, estatal, está en proceso de establecer una planta de ensamblaje en El Ferrol, cerca de Vigo, donde también se encuentra Stellantis, fabricante de Citroën.
Las autoridades españolas sostienen que SAIC producirá utilizando componentes europeos y que no se verá comprometida la propiedad intelectual, ya que tiene prohibido compartir conocimientos tecnológicos con el país receptor. Este desarrollo plantea interrogantes sobre si se trata de competencia desleal o simplemente de una estrategia de sustitución en el mercado.
Contexto: La economía china ha sido objeto de escrutinio en los últimos años debido a su rápida expansión en sectores tecnológicos y su papel en el mercado global. El país ha experimentado un crecimiento significativo en la producción industrial, lo que ha llevado a preocupaciones sobre la sostenibilidad y el impacto en otras economías, especialmente en Europa. En este contexto, las políticas de subsidios y la capacidad de producción de empresas como SAIC y BYD se han vuelto cruciales para entender la dinámica del mercado automovilístico y tecnológico en el continente.