La célebre frase "Cuando hay que disparar se dispara, no se habla" fue improvisada por el actor Eli Wallach durante el rodaje de 'El bueno, el feo y el malo' en 1966. Aunque su personaje, Tuco, no tenía diálogos asignados, Wallach aportó esta línea que ha perdurado en la cultura popular del western. La escena, en la que Tuco se defiende en una bañera, fue tan sorprendente que tanto el director Sergio Leone como el resto del equipo decidieron mantenerla en el montaje final.
Leone eligió a Wallach tras ver su interpretación como el bandido Calvera en 'Los siete magníficos', aunque lo que realmente le convenció fue una secuencia de 'La conquista del Oeste'. Wallach se mostró escéptico ante la existencia del western italiano antes de cambiar de opinión tras ver el trabajo de Leone.
En su interpretación de Tuco, Wallach se sintió libre de añadir elementos creativos, como su característico sombrero de paja y las rodilleras de cuero. También improvisó durante una escena en la armería, lo que capturó la confusión del dependiente, añadiendo un toque genuino al rodaje.