El mercado inmobiliario en la Comunitat Valenciana presenta una nueva oportunidad para los compradores, con una reciente disminución del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) del 10% al 9% en viviendas usadas desde el 1 de junio. Esto implica un ahorro aproximado de 1.000 euros por cada 100.000 euros de precio de compra, facilitando el acceso a la propiedad en un contexto económico complicado.
A pesar de la reducción fiscal, la situación financiera se complica debido al incremento de los tipos de interés. El 11 de junio, el Banco Central Europeo elevó los tipos en un cuarto de punto, alcanzando el 2,25% en el tipo de depósito, marcando la primera subida en casi tres años. Este aumento indica que el coste de financiación está en ascenso, lo que puede contrarrestar las ventajas de la rebaja impositiva.
Además, las entidades bancarias han endurecido sus criterios de concesión de hipotecas, analizando con mayor profundidad la solvencia, la estabilidad laboral y la capacidad de ahorro de los solicitantes. En este panorama, los beneficios fiscales pueden verse eclipsados si la financiación no se gestiona adecuadamente.