España se posiciona como el país con el mayor aumento de presión fiscal en la Unión Europea en la última década, según el informe anual de fiscalidad de la Comisión Europea. Este incremento ha afectado principalmente a los salarios, lo que ha llevado a un contexto de creciente descontento entre la clase media y trabajadora. Desde que Pedro Sánchez asumió el gobierno, la presión fiscal sobre un sueldo mediano ha aumentado significativamente, superando ahora el 50% del coste laboral total.
En comparación con el año 2017, donde un salario mediano era de aproximadamente 19.830 euros, en 2023 este ha ascendido a alrededor de 23.249 euros. Sin embargo, a pesar de este incremento en los ingresos, el tipo efectivo del IRPF ha mostrado un notable aumento. Un estudio del Instituto Juan de Mariana prevé que para 2025, la presión fiscal total sobre un sueldo medio alcanzará los 21.607 euros anuales, representando el 54,7% del coste laboral completo.
Desde el inicio del mandato de Sánchez, el esfuerzo fiscal real sobre cada sueldo medio ha crecido en 13 puntos porcentuales, aumentando del 40% al 53%. Este cambio ha generado inquietudes sobre la capacidad de recuperación de los salarios en el país, siendo evidente que las empresas y trabajadores están asumiendo una mayor carga tributaria. A pesar de las promesas iniciales del gobierno de no aumentar los impuestos a la clase media, los datos revelan un panorama opuesto.
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) también ha corroborado esta tendencia, señalando que el modelo fiscal actual penaliza la inversión y no ofrece un retorno adecuado en términos de calidad y eficiencia en los servicios públicos. Con una administración marcada por el aumento de la burocracia y el clientelismo, los servicios públicos continúan enfrentándose a carencias crónicas. Esto genera un ciclo donde el trabajador es cada vez más exprimido sin recibir a cambio mejoras significativas en su calidad de vida.
Entre 2015 y 2019, y 2020 a 2024, la carga tributaria en España ha aumentado en 2,9 puntos del PIB, superando a países como Lituania y Luxemburgo. Este aumento contrasta con la estabilidad de la media europea, lo que pone de manifiesto la singularidad de la situación fiscal en España, donde la presión recae desproporcionadamente en la clase trabajadora.
Contexto: En los últimos años, España ha enfrentado desafíos económicos significativos, incluyendo la necesidad de equilibrar el gasto público y la sostenibilidad fiscal. En este contexto, el gobierno de Sánchez ha impulsado diversas reformas fiscales, aunque muchos críticos argumentan que estas han llevado a un aumento en la carga sobre la clase media. Con un mercado laboral en recuperación tras la pandemia, la evolución de los salarios y la presión fiscal se han convertido en temas candentes en el debate político y social del país.