Soledad Fernández, directora general de la Agencia Tributaria (AEAT), ha presentado su renuncia en un contexto de creciente tensión interna dentro del organismo. Su salida se produce en medio de protestas de los funcionarios, que reclaman mejores condiciones laborales y mayores recursos, especialmente durante la campaña de la Renta.
La decisión de Fernández llega tras críticas hacia la AEAT por su falta de acción en investigaciones de casos de corrupción política, incluyendo el caso del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. La falta de iniciativas para abordar estos asuntos ha generado un clima de descontento entre el personal. A pesar de que el Ministerio de Hacienda insiste en que no hay crisis en la AEAT, los conflictos laborales han escalado, llevando a los trabajadores a la huelga.
El descontento también ha surgido debido a las cesiones fiscales a Cataluña y la creación de una estructura tributaria paralela, lo que ha sido objeto de críticas por parte de inspectores y sindicatos. La situación interna de la AEAT se complica aún más con la apertura de una investigación judicial por parte del juez José Luis Calama sobre delitos fiscales vinculados a Zapatero, quien se encuentra en una situación comprometida tras el hallazgo de joyas sin justificar en su despacho.