La presión fiscal en España ha aumentado significativamente en la última década, con un incremento de 2,9 puntos porcentuales del PIB entre los periodos 2015-2019 y 2020-2024. Este dato es parte del Informe Anual sobre Fiscalidad 2026 publicado recientemente por la Comisión Europea, que coloca a España como el país de la UE con el mayor aumento en la recaudación fiscal en relación con el tamaño de su economía. La recaudación ha sido impulsada principalmente por los impuestos sobre el trabajo, mientras que los ingresos derivados de impuestos sobre el capital han aumentado poco y los vinculados al consumo han disminuido.
En comparación con otros Estados miembros, Lituania y Luxemburgo siguen a España en el ranking de incremento de presión fiscal, con aumentos de 2,3 y 2,2 puntos, respectivamente. En contraste, Malta y Hungría han registrado los mayores descensos, con caídas de 2,8 puntos porcentuales en ambos casos. El informe también indica que la falta de indexación de los tramos del IRPF estatal frente a la inflación y el aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social son factores clave detrás de este aumento en la presión fiscal en España.
Además, el informe resalta que España es actualmente el único país de la UE que mantiene un impuesto sobre el patrimonio. A pesar de este incremento en la presión fiscal, España presenta una de las tasas impositivas implícitas sobre el consumo más bajas de la Unión Europea, con un 13,6% en 2024, superando a Malta y Alemania, que tienen tasas del 14,2% y 15%, respectivamente.
El informe también menciona que España es uno de los cuatro países de la UE, junto a Alemania, Bélgica y Austria, que tiene un subsector de administración regional con competencias recaudatorias. Este subsector es responsable de captar el 16,9% de los ingresos tributarios totales en 2024. Sin embargo, se señala que una mayor descentralización o autonomía regional en España no ha llevado a un aumento de la presión fiscal sobre los ciudadanos, a diferencia de lo que ocurre en otros países.
A pesar del notable incremento de la presión fiscal en la última década, España sigue estando por debajo de la media de la Unión Europea en términos de presión fiscal general. Esta situación se produce en un contexto donde se están considerando traspasos de recaudación de impuestos a las comunidades autónomas, lo que podría tener implicaciones importantes para la distribución y gestión de los ingresos fiscales en el país.
Contexto: En los últimos años, el debate sobre la fiscalidad en España ha cobrado relevancia, especialmente en relación con la capacidad de las comunidades autónomas para gestionar sus propios ingresos. La presión fiscal ha sido un tema recurrente, y la necesidad de reformar el sistema tributario ha sido discutida en múltiples ocasiones. Las instituciones como la BCE y el Ministerio de Hacienda han estado involucradas en este proceso, buscando un equilibrio entre la recaudación y el bienestar de los ciudadanos. La evolución de estos temas es fundamental para el futuro económico del país.