J.P. Morgan Asset Management ha adoptado una postura de sobreponderación en riesgo para la segunda mitad de 2026, según su responsable de Client & Strategy en España, Lucía Gutiérrez-Mellado, quien la describió como "ligera" el 22 de julio. Las razones de esta decisión son múltiples: el mercado laboral y la inflación no muestran las tensiones observadas en 2022, que llevaron a los bancos centrales a aumentar agresivamente las tasas de interés, aunque persiste la incertidumbre derivada de la guerra en Oriente Medio, que afecta tanto al petróleo como al consumo.
La gestora ha decidido mantener sus dos motores principales de crecimiento, que son el gasto fiscal y la inversión en capex. Durante una sesión de preguntas y respuestas, también abordaron temas como Japón, el dólar y el renovado interés por los fondos mixtos. La renta variable sigue siendo la principal convicción de la firma, con la expectativa de que Estados Unidos registre siete trimestres consecutivos de crecimiento de beneficios. Por su parte, los mercados emergentes también presentan perspectivas positivas, mientras que Europa muestra resultados más moderados, aunque una posible tregua en conflictos bélicos podría impulsar su recuperación.
En cuanto a la renta fija, esta representa un desafío mayor. Un aumento significativo en las tensiones podría llevar a un incremento en las tasas y afectar negativamente a la deuda pública. Sin embargo, en el escenario base, los cupones son considerados atractivos y los bonos soberanos mantienen su función diversificadora. Esta incertidumbre en torno a la deuda pública es la razón detrás de la cautela en el posicionamiento de la gestora, quien señala que “no está todo resuelto”, ya que el futuro depende de la situación en la guerra, los precios del petróleo y la evolución de la inflación.
En el ámbito de las materias primas, J.P. Morgan ha aprovechado la reciente corrección del oro para realizar adquisiciones en algunas carteras. Además, la firma defiende la asignación hacia activos alternativos, mostrando preferencia por activos reales y una selectividad en el private credit.
El gasto fiscal y la inversión empresarial son también identificados como motores clave para el año 2026, manteniendo una sólida posición en el contexto actual. Según la gestora, el gasto público se adaptará a un mundo menos globalizado, donde los gobiernos deben fortalecer su autonomía en áreas como defensa, energía, seguridad y tecnología. Estas prioridades implicarán inversiones significativas en los próximos años. Además, la inversión en capex ya no depende exclusivamente de las grandes corporaciones, lo que refleja un cambio en las dinámicas del mercado.
Contexto: La situación económica en España ha estado marcada por desafíos en el mercado laboral y la inflación en los últimos años. El Banco Central Europeo (BCE) ha incrementado las tasas de interés en respuesta a la inflación, lo que ha influido en la estrategia de inversión de numerosas gestoras como J.P. Morgan. El panorama global también ha sido impactado por conflictos internacionales, que afectan tanto los precios de las materias primas como la confianza del consumidor. Las empresas españolas han tenido que adaptarse a un entorno cambiante, lo que subraya la relevancia de las decisiones estratégicas en torno al gasto público y la inversión en capital. La atención hacia el crecimiento en EE.UU. y los mercados emergentes refleja una diversificación en las estrategias de inversión ante la incertidumbre económica en Europa.