La creciente integración de la inteligencia artificial (IA) en el sector financiero está modificando la dinámica entre asset managers y wealth managers, obligándolos a adaptarse a nuevas expectativas de los clientes sobre la calidad y rapidez de los servicios. Este cambio promete hacer la relación entre ambas áreas más dinámica e interconectada.
Robert Crossley, Global Head of Industry Advisory Services en Franklin Templeton, subraya que, a lo largo de los años, la cadena de valor en estos sectores ha evolucionado, permitiendo a las gestoras de activos ofrecer herramientas y productos que faciliten a las entidades de gestión patrimonial un enfoque más centrado en el cliente final. No obstante, la implementación de IA no solo genera eficiencia, sino que también puede proporcionar una ventaja competitiva en futuras interacciones con los clientes.
Crossley advierte que el verdadero riesgo para la industria radica en no adaptarse a las innovaciones tecnológicas, lo que podría resultar en una pérdida de relevancia en las decisiones de los inversores. La IA, junto con las redes sociales, se inserta en el customer journey, y los clientes podrían optar por otros canales en las fases de búsqueda y validación, lo que enfatiza la necesidad de los gestores de integrar estas herramientas en sus estrategias.