El Partido Popular y Vox han formalizado un nuevo acuerdo para gobernar en Castilla y León, lo que marca la tercera colaboración entre ambas formaciones políticas en este ciclo. Este pacto es más amplio que el alcanzado en 2022, que permitió a la extrema derecha de Santiago Abascal participar por primera vez en un gobierno junto al PP bajo la dirección de Alberto Núñez Feijóo.
Entre las principales novedades del acuerdo destaca la implementación de la "prioridad nacional" en el acceso a ayudas y prestaciones públicas, lo que otorga a Vox la capacidad de influir en la distribución de subsidios. Esta medida garantiza que los miembros de la formación ultraderechista tendrán voz y voto en las decisiones sobre quién recibe apoyo económico del gobierno regional.