La Comisión Europea ha publicado un informe que revela más de 20 desequilibrios estructurales que afectan la economía española, limitando su productividad y crecimiento potencial. Los problemas identificados incluyen una alta presión fiscal sobre el trabajo, un bajo gasto en defensa y sanidad, así como una preocupante brecha generacional en riqueza y acceso a servicios.
El informe destaca que España presenta altos niveles de pobreza infantil, desigualdad en los ingresos y dificultades en el acceso a la vivienda, con uno de los parques de vivienda social más reducidos de la UE. Además, factores como la fragmentación territorial, la escasez de jueces y la baja inversión en I+D son mencionados como obstáculos significativos para el desarrollo económico.
Durante la reunión anual del Cercle d’Economia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió el papel de España como un "referente" económico en Europa, subrayando logros en la reducción de la desigualdad y la mejora del mercado laboral. Sin embargo, el diagnóstico de la Comisión contrasta con su optimismo, señalando que han persistido problemas graves en pobreza, desigualdad y vivienda durante sus ocho años en el poder.