En el primer semestre de 2026, el Banc Sabadell reportó un beneficio neto de 971 millones de euros, lo que representa una caída del 0,5% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este resultado incluye un beneficio extraordinario de 322 millones de euros por la venta de TSB, que se llevó a cabo en mayo al grupo Santander. Sin embargo, si se excluyen estos resultados extraordinarios y la contribución de TSB, la cifra de beneficio recurrente se sitúa en 691 millones de euros, lo que significa un descenso del 14,1%.
Marc Armengol, el nuevo consejero delegado del banco, comunicó que el banco comenzó a mejorar sus beneficios en el segundo trimestre gracias al “impulso del negocio”. A pesar de los resultados en el primer semestre, la entidad tiene expectativas positivas para la segunda mitad del año, con la previsión de que la rentabilidad aumente, apoyada por la contención de gastos.
El director financiero del Banc Sabadell, Sergio Palavecino, destacó la robustez de los niveles de solvencia del banco y la confianza en una mejora en los resultados esperados para los ejercicios 2026 y 2027. En cuanto a las hipotecas, el saldo vivo ha crecido un 3,4% en el último año, alcanzando un total de 40.200 millones de euros.
En el trimestre más reciente, el banco inició un calendario de remuneración para sus accionistas, que incluyó el pago de un dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción, vinculado a la venta del TSB. Además, el Banc Sabadell ha anunciado un nuevo programa de recompra de acciones por un total de 331 millones de euros, equivalente aproximadamente al 2,1% de su capital social, que se activará la próxima semana.
Por otro lado, las prejubilaciones en España han generado un coste superior a 100 millones de euros, lo cual ha impactado en los resultados financieros del banco. Armengol afirmó que los ingresos del banco están en aumento y se espera que sigan creciendo en los próximos trimestres, impulsados por la actividad comercial.
Contexto: El Banc Sabadell ha estado en un proceso de transformación en los últimos años, buscando mejorar su eficiencia y rentabilidad tras la crisis económica de 2008. La reciente venta de TSB a Santander es parte de una estrategia más amplia para optimizar su presencia en el mercado británico y centrar sus esfuerzos en el negocio nacional. La situación económica en España, marcada por la recuperación tras la pandemia y la inflación, también influye en el desempeño de la entidad. La mejora en el crédito hipotecario refleja una tendencia positiva en el mercado inmobiliario, lo que podría ser un indicativo de un crecimiento sostenido en el sector.