La banca en España disfruta de un periodo de alta rentabilidad y liquidez, con un índice de morosidad situado en un 2,71% a finales de 2025. Sin embargo, un reciente informe de PwC, titulado Unión Bancaria, entre la geopolítica y la simplificación, señala que varios factores externos, como la incertidumbre geopolítica y la inteligencia artificial, están creando nuevos retos para el sector. Este contexto podría afectar la calidad crediticia, lo que a su vez impactaría en la rentabilidad y solvencia de las entidades financieras.
Los riesgos geopolíticos, especialmente en relación a conflictos recientes como los de Ucrania e Irán, han pasado a ser una preocupación central para la gestión bancaria. A pesar de la buena salud actual del sector, los expertos advierten sobre la posibilidad de un deterioro si los prestatarios no cumplen con sus obligaciones. También se identifican amenazas menos evidentes, como un potencial aumento en los precios de la energía o la corrección de la valoración de activos, que podrían impactar la exposición de los bancos a la deuda pública.
El BCE ha implementado pruebas de estrés para evaluar la resistencia del sistema bancario ante estos nuevos riesgos, cuyos resultados se publicarán durante el verano. La capacidad de adaptación de las entidades será crucial para enfrentar estos desafíos emergentes.