En 2025, el consumo de los hogares españoles se situó un 8% por debajo de la media de la Unión Europea, tras ajustar por inflación. A pesar de un crecimiento económico notable, la capacidad de compra de los españoles se ve limitada por salarios más bajos y un aumento en los precios.
Según datos de Eurostat, el gasto real per cápita en España fue de 25.200 euros, lo que representa 2.000 euros menos que el promedio europeo. Este dato incluye gastos en bienes y servicios esenciales, así como transferencias sociales. En contraste, los luxemburgueses lideran el consumo con 39.900 euros anuales, mientras que los húngaros se encuentran en la parte más baja de la tabla con 19.900 euros.
Las familias españolas se agrupan entre las de menor gasto en Europa, junto a países como Italia, Polonia y Grecia. Este contexto resalta la creciente preocupación por el bienestar social, más allá de meras cifras de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB).