La Agencia Tributaria ha llevado a cabo cambios significativos en su estructura directiva, con la destitución de tres altos cargos en un corto período. Entre ellos, se encuentra María Consuelo Sánchez, quien ocupaba el cargo de directora de Recursos Humanos, y Amelia de Gregorio Grande, quien se desempeñaba como directora adjunta del mismo departamento. Estas decisiones fueron publicadas en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado viernes, 17 de julio de 2026. Además, Juan José Ronda Garay, delegado especial adjunto de la delegación de Valencia, también ha sido cesado de su puesto, siendo reemplazado por Jaime Sanz Espert.
El nuevo director de Recursos Humanos es Celso González González, quien llega en un momento de tensión interna en la entidad, especialmente en relación con el cumplimiento del Plan Estratégico y la incorporación de 2.000 nuevos empleados. Esta situación se agrava tras la reciente renuncia de la directora general de la Agencia Tributaria y otros altos cargos en los meses anteriores, lo que ha suscitado inquietudes sobre la estabilidad en la gestión de la institución.
González, quien hasta abril fue director general de Gestión Migratoria en el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, tiene un perfil que se considera cercano al Gobierno, lo que podría ser crucial para manejar las relaciones entre la dirección y el personal. Su experiencia incluye haber formado parte de consejos de administración en Aena y Renfe, así como en varias comisiones interministeriales en áreas como turismo y salud laboral.
Con la llegada de González, la Agencia Tributaria planea aumentar su plantilla a 29.300 efectivos para finales de 2027, como parte de su Plan Estratégico que aún está en proceso de implementación. La incorporación de estos nuevos trabajadores es esencial para mejorar el funcionamiento y la eficiencia de la administración tributaria en España.
Las destituciones recientes son vistas por algunos como parte de un "relevo natural" dentro de la organización, aunque también se han disparado rumores sobre una posible crisis interna. La dirección de la Agencia Tributaria ha intentado calmar las inquietudes asegurando que estos cambios no implican una crisis en el seno de la institución.
Contexto: La Agencia Tributaria ha estado en el centro de atención en España por su papel en la gestión fiscal y la recaudación de impuestos. En un momento en que el Gobierno busca mejorar la eficiencia administrativa y aumentar la recaudación, la estabilidad en la dirección de esta entidad es fundamental. La incorporación prevista de nuevos empleados refleja los esfuerzos por reforzar la capacidad de la Agencia para cumplir con sus objetivos estratégicos, especialmente en un entorno económico complejo.