El colapso del Future Combat Air System (FCAS), un programa militar europeo valorado en 100.000 millones de euros, ha llevado a España a replantearse su posición en el sector de defensa. La falta de acuerdo entre Airbus y Dassault Aviation sobre la distribución de tareas y liderazgo ha dejado a Madrid sin un socio clave, lo que afecta su estrategia industrial.
Desde hace tiempo, España ha estado explorando alternativas silenciosamente. Con Indra fortaleciendo su presencia en defensa y aumentando la cooperación con Saab, el país busca establecer un nuevo eje con Alemania y Suecia centrado en tecnologías satelitales y sistemas de combate. Este enfoque pretende asegurar la participación española en el desarrollo de cazas de sexta generación.
Sin embargo, la reciente postura de Leonardo de Italia, que ha expresado su disposición a integrar a Alemania en el Global Combat Air Programme, complica los planes de Madrid. Alemania, que representa una pieza clave en el plan B español, podría redirigir su enfoque hacia alianzas con Roma y otras potencias, dejando a España en una situación vulnerable.