España ha destinado un total de 4.747 millones de euros para mitigar el impacto del aumento de precios de la energía, liderando el apoyo financiero entre los países europeos. Este esfuerzo es parte de un compromiso más amplio, donde el total acumulado por los gobiernos de la región supera los 11.600 millones de euros debido a la crisis derivada del conflicto en Oriente Medio.
Según el análisis de Bruegel, España se posiciona en la cima tanto en términos absolutos como relativos, siendo responsable de casi la mitad de los fondos comprometidos. Alemania, aunque ocupa el segundo lugar con 1.620 millones de euros, queda fuera del grupo líder al ajustar el gasto según el tamaño de su economía, donde países más pequeños como Bulgaria o Irlanda destacan.
Las medidas implementadas incluyen una reducción del IVA al 10% en el gasóleo y gasolina, así como una ayuda de 20 céntimos por litro para transportistas y agricultores. En contraste, Alemania solo redujo los impuestos en 14 céntimos por litro, mientras que Dinamarca mantuvo sus impuestos sin cambios durante la crisis.