El Gobierno valenciano, formado por el Partido Popular y Vox, ha reportado un déficit alarmante en su primer año de legislatura, a pesar de alcanzar cifras récord en los ingresos estatales. Este déficit se sitúa entre los más elevados de los últimos años y está afectando gravemente a los servicios públicos, provocando recortes en áreas como la educación.
La situación se ve agravada por las sucesivas reducciones de impuestos impulsadas en los últimos dos años, que han favorecido principalmente a las rentas altas. El impacto de estas políticas fiscales se traduce en un debilitamiento de la capacidad del gobierno para mantener y mejorar los servicios esenciales para la ciudadanía.