En 2025, España captó 376 proyectos de inversión extranjera, lo que representa un aumento del 7% respecto al año anterior. Este crecimiento se debe en gran medida al dinamismo de su economía y a la competitividad en costes laborales, con una media de 26 euros por hora, notablemente inferior a la media de 38 euros en la Unión Europea.
El informe elaborado por la consultora EY sitúa a España como el quinto país de Europa en atracción de inversiones, después de Francia, Reino Unido, Alemania y Turquía, que ocupó el primer lugar por séptimo año consecutivo. A pesar de este interés, el empleo generado por estas inversiones ha disminuido en un 60%, debido a la falta de grandes proyectos que generen más de 500 puestos de trabajo.
El estudio también señala que la fuerte conexión con inversores chinos en sectores estratégicos como la energía y las baterías, así como la capacidad del ecosistema tecnológico catalán para atraer talento, son factores que influyen en la elección de España como destino de capitales extranjeros. Además, el país cuenta con infraestructuras logísticas adecuadas y espacio disponible para actividades industriales y centros de datos.