El precio del barril de petróleo Brent ha alcanzado los 85 dólares, marcando un aumento superior al 21% en lo que va de julio. Este incremento se ha producido tras una serie de tensiones en el estrecho de Ormuz, donde se han reanudado los ataques entre Irán y Estados Unidos. El lunes, el crudo experimentó su mayor alza desde el periodo de la covid-19, superando el 6%, y el martes se elevó un 1,7% al cierre de los mercados europeos. A inicios de julio, el barril cotizaba a 70 dólares.
La situación se ha visto agravada por la reciente declaración del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien propuso imponer un peaje del 20% a las mercancías que atraviesen el estrecho, aunque posteriormente retrocedió en su propuesta debido a la reacción negativa de los mercados. Este anuncio se produjo tras varias noches consecutivas de bombardeos, lo que ha sembrado el pánico entre los inversores.
El precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI), que se utiliza como referencia en Estados Unidos, también ha registrado un aumento, avanzando un 0,9% respecto al cierre del lunes, situándose cerca de 79 dólares, su mayor costo desde el 15 de junio. A pesar de las tensiones actuales, analistas de Renta 4 advierten que el aumento de los precios de la energía podría generar presiones inflacionistas, lo que obligaría a los bancos centrales a adoptar una postura más restrictiva en sus políticas.
El índice IBEX 35 ha logrado mantenerse por encima de los 19.300 puntos a lo largo de la jornada, cerrando de manera plana. Este comportamiento en las bolsas refleja un intento de recuperar la confianza de los inversores, a pesar de las preocupaciones en el mercado energético. Norbert Rücker, director de economía e investigación de nueva generación en Julius Baer, ha señalado que, aunque la situación es preocupante, para que se produzca una desaceleración económica significativa, el precio del crudo debería alcanzar los 100 dólares por barril de Brent.
Desde XTB, se advierte que el escenario de un aumento de precios hasta ese nivel no puede ser descartado si las hostilidades en la región no cesan en los próximos días. La tensión en el mercado del petróleo tiene el potencial de repercutir en la economía global, afectando a las decisiones de política monetaria de los bancos centrales y, en consecuencia, al crecimiento económico.
Contexto: Desde la reanudación de los conflictos entre Irán y Estados Unidos, la inestabilidad en el mercado del petróleo ha sido un tema recurrente. Las tensiones en el estrecho de Ormuz, crucial para el tráfico marítimo de crudo, han llevado a fluctuaciones significativas en los precios del petróleo. En este contexto, el Banco Central Europeo (BCE) y otros bancos centrales están bajo presión para ajustar sus políticas monetarias en respuesta a la posible inflación generada por los altos costos energéticos. La situación actual se enmarca en un entorno económico global complicado, donde la recuperación post-covid-19 aún es frágil.