En junio de 2026, la tasa de inflación en Estados Unidos se situó en el 3,5%, lo que representa un descenso de siete décimas en comparación con el mes de mayo. Este dato, publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo, marca el nivel más bajo de inflación en tres años bajo la administración de Donald Trump.
El principal factor detrás de esta disminución en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue la caída en los precios de la energía, que habían estado bajo presión debido al incremento en los precios de los combustibles, en el contexto de la guerra de Irán. En términos interanuales, el índice que mide los precios energéticos aumentó un 15,7%, aunque esto es inferior al 23,5% registrado en mayo, después de tres meses consecutivos de incrementos.
Aparte de la energía, la inflación subyacente, que excluye los precios de alimentos y energía, disminuyó tres décimas hasta el 2,6% en junio. Sin embargo, los precios de la vivienda y los alimentos experimentaron aumentos durante este mes. En específico, los precios de los alimentos subieron un 3% en comparación con el año anterior, aunque esta cifra es una décima menor que la reportada en mayo.
Mientras tanto, el precio del crudo alcanzó los 80 dólares por barril, después de un repunte del 6%, en parte impulsado por la decisión de Trump de imponer un peaje del 20% para cruzar el estrecho de Ormuz. Este aumento en los precios del petróleo podría tener repercusiones adicionales en los índices de inflación en los próximos meses.
La combinación de estos factores refleja una compleja dinámica económica, donde, a pesar de la reducción en la inflación general, la presión sobre los precios de bienes esenciales persiste. Las medidas adoptadas por la administración actual, como la regulación del comercio de petróleo, seguirán influyendo en el comportamiento de la economía estadounidense.
Contexto: La economía de Estados Unidos ha estado enfrentando desafíos significativos en los últimos años, incluyendo la recuperación post-pandemia y la tensión geopolítica. La gestión de la inflación ha sido una prioridad para la administración de Donald Trump, que ha implementado políticas económicas con el objetivo de estabilizar el mercado. La atención ahora se centra en cómo estos cambios afectarán la economía en el futuro y el impacto que tendrán sobre el consumidor estadounidense. Durante este periodo, el índice euríbor también ha mostrado variaciones, lo que refleja la interconexión de las economías globales y sus efectos en el mercado español.