El Gobierno español ha decidido disminuir gradualmente la bonificación a los combustibles para los hogares, lo que afectará la factura energética de los ciudadanos. Este cambio comenzará el 1 de julio de 2026, cuando la rebaja de 20 céntimos por litro de gasolina y diésel se reducirá a 15 céntimos. En agosto, la ayuda será de 10 céntimos, seguida de 5 céntimos en septiembre, y finalmente desaparecerá en octubre, a menos que el precio del crudo repunte.
La medida se enmarca dentro del segundo Real Decreto-ley del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, aprobado en una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros. La inversión total para 2026 asciende a 1.825 millones de euros, complementada por 2.700 millones que provienen de la eliminación progresiva del impuesto sobre la producción energética.
Las autoridades han indicado que este cambio se realizará a través de impuestos especiales, tras una advertencia de la Comisión Europea sobre la normativa que regula el IVA aplicable a los combustibles fósiles. A su vez, organismos como el FMI y el Banco de España han instado a que las ayudas energéticas sean temporales y se dirijan a los sectores más vulnerables.