Un reciente estudio de EsadeEcPol, dirigido por Miguel Almunia y Pablo García-Guzmán, revela las diferencias en las contribuciones al Estado del bienestar a lo largo del ciclo vital. Los trabajadores con educación superior aportan cerca de 420.000 euros de media hasta su jubilación, cifra que no logran agotar durante su etapa como pensionistas.
En contraste, los trabajadores sin cualificación, que suelen ocupar empleos precarios y estacionales, presentan una contribución neta significativamente inferior, con un promedio de menos de 50.000 euros. Esta escasa aportación se agota rápidamente, ya que, a los 10 años de dejar la actividad laboral, suelen haber consumido la totalidad de sus contribuciones al sistema.
El estudio destaca que existen dos fases en las que las personas reciben más de lo que aportan: hasta los 25 años y a partir de los 63 años. En el periodo laboral, la población realiza una gran contribución que no es homogénea, generando disparidades entre distintos grupos sociales en el impacto sobre las arcas públicas.