El aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026, fijado en 1.221 euros, no tendrá un impacto fiscal inmediato para los trabajadores. Aunque el Gobierno asegura que este incremento no tributará en el IRPF, los efectos reales se verán reflejados en las declaraciones de la renta que se presenten en 2027.
Las retenciones que se aplicarán a los trabajadores que perciban el SMI dependerán de sus circunstancias personales, como si tienen hijos a cargo. La retención media estimada podría alcanzar los 93 euros mensuales, equivalentes a un 7,6% del total, en base a los cálculos de la Agencia Tributaria.
Los empleados deberán esperar hasta la campaña de la Renta del próximo año para compensar la subida del IRPF a través de una deducción de 591 euros que permitirá mitigar el impacto fiscal de este aumento salarial.