En mayo, el aumento interanual de los precios de los alimentos en España alcanzó el 2,2%, superando en ocho décimas la media de la Unión Europea, que se situó en 1,4%. Este diferencial ha aumentado considerablemente desde enero, cuando la diferencia era de solo tres décimas. La escalada de precios ha sido especialmente notable desde el inicio de la guerra de Irán, lo que ha llevado al Gobierno español a considerar nuevas medidas para mitigar el impacto en la cesta de la compra y en la energía.
Entre las grandes economías europeas, solo Italia, Portugal y Grecia experimentaron mayores incrementos en los precios de los alimentos en comparación con España. En mayo, Italia reportó un aumento del 2,5%, mientras que Portugal y Grecia registraron subidas del 3,4% y 3,3%, respectivamente. En contraste, los precios de los alimentos en España han mostrado un ligero retroceso respecto a los meses anteriores de conflicto, aunque siguen siendo significativamente más altos que en el resto de Europa.
Por otro lado, los hogares españoles han tenido que ajustar su presupuesto, recortando aproximadamente 400 euros anuales debido a la creciente inflación, que es un 50% más alta que la media de la UE. A medida que los precios continúan aumentando, la situación económica se vuelve cada vez más complicada para los consumidores en el país.