Actualmente, el mundo enfrenta una alarmante cifra de 65 conflictos activos, según el último informe del Uppsala Conflict Data Program, marcando el mayor número desde la Segunda Guerra Mundial. La violencia ha cobrado la vida de 244.600 personas en combate, un aumento significativo desde el genocidio de Ruanda. A pesar de esto, es importante destacar que, en las últimas tres décadas, la pobreza extrema ha disminuido drásticamente, pasando del 37% en 1990 a aproximadamente el 10% en la actualidad, lo que representa una reducción de 2.300 millones a 847 millones de personas, según el Banco Mundial.
Además, la esperanza de vida global ha aumentado de 65 años en 1990 a más de 73 años en la actualidad, y la tasa de mortalidad infantil se ha reducido a la mitad. A pesar del ruido mediático que genera la crisis, estos avances en bienestar humano son significativos y a menudo pasan desapercibidos. Max Roser, economista de Oxford, señala que la mejora en las condiciones de vida no recibe la atención que merece, ya que no genera titulares impactantes.