La salida a bolsa de SpaceX ha generado un gran entusiasmo en el mercado, a pesar de que dos de sus tres divisiones operan con pérdidas. Esta situación refleja la escasez de nuevas oportunidades de inversión, ya que el número de empresas que se lanzan al mercado ha disminuido drásticamente en las últimas dos décadas. Desde el año 2000, las 300 empresas que se cotizaban anualmente han caído a menos de 50 al año, especialmente tras la pandemia.
Según la Federación Internacional de Operadores de Bolsa, aproximadamente 1.000 empresas han abandonado el mercado cada año durante la última década, muchas de ellas por optar por el capital privado en lugar de enfrentar la complejidad de estar cotizadas. Desde su máximo de 8.000 en 1996, el número de empresas en bolsa en Estados Unidos ha disminuido en un 50%.
Este fenómeno se debe en parte a la presión del escrutinio trimestral y a la necesidad de las empresas de centrarse en el crecimiento en lugar de satisfacer a miles de inversores minoristas. Aunque la literatura no concluye si las empresas cotizadas son más rentables que las privadas, es evidente que la complejidad regulatoria que conlleva estar en bolsa complica la gestión empresarial.