La desigualdad económica global sigue siendo un desafío significativo, con el 1% de la población mundial controlando más del 80% de la riqueza. En el ámbito internacional, el patrimonio de las 40 naciones más ricas es 198 veces mayor que el de los 40 países más pobres. En España, la situación es alarmante, ya que el 10% de los más acaudalados acumula más del 50% de la riqueza total.
Además, la brecha entre hombres y mujeres persiste, con las mujeres ganando un 23% menos que sus homólogos masculinos por el mismo trabajo. A esto se suma la creciente desigualdad impulsada por la inteligencia artificial, que podría intensificar aún más estas disparidades. Actualmente, EE.UU. y China dominan el sector de la IA, concentrando el 86% de la capacidad de computación global.
De los 8.000 millones de habitantes en el planeta, tan solo 1.200 utilizan inteligencia artificial, lo que revela un acceso desproporcionado entre los países ricos y pobres. Esta situación plantea serios retos a los gobiernos y organizaciones que intentan mitigar la desigualdad mediante diversas políticas, sin resultados significativos hasta la fecha.