Los sobrecostes provocados por el conflicto en Irán han generado alarmas en el sector de la construcción en España. Este escenario se complica con la finalización de los fondos europeos, lo que exige una aceleración en la ejecución de proyectos. Entre finales de 2025 y el inicio de la guerra en Irán, se han licitado un total de 6.425 obras, con un presupuesto conjunto de 6.898 millones de euros, el cual enfrenta un incremento de costes que se considera “irrecuperable”. Este aumento pone en riesgo el inicio y la continuidad de varios trabajos.
La asociación de grandes empresas constructivas, Seopan, ha compartido estas preocupaciones, que se suman a las voces de alarma de las constructoras no cotizadas agrupadas en Anci. El sector, a través de la CNC, anunciará un listado de obras que han quedado desiertas debido a esta situación. Recientes datos del Instituto Valenciano de Edificación (IVE) indican un notable encarecimiento de productos bituminosos, que han aumentado un 42%, así como un incremento del 41% en el coste de la energía, lo que afecta gravemente el reacondicionamiento de firmes.
Las obras de carreteras son las más perjudicadas, enfrentando sobrecostes cercanos al 21%. Además, se han registrado aumentos del 14% en el precio del aluminio, del 10% en productos químicos, del 6,5% en siderúrgicos y del 6,1% en cobre. Esto ha derivado en incrementos de costes en distintos tipos de obras, que varían del 4% en proyectos hidráulicos al 8% en obras portuarias, siendo las carreteras las que experimentan los mayores incrementos.
Desde Seopan, se destaca una “ausencia generalizada de revisión de precios” en las comunidades autónomas y administraciones locales, lo que agrava la situación. Esta crisis se presenta en un contexto donde las licitaciones han aumentado un 40% en comparación con los niveles previos al inicio del conflicto en Ucrania. Tanto Seopan como Anci han solicitado al Gobierno español la implementación de medidas urgentes para mitigar estos sobrecostes.
Contexto: La guerra de Ucrania ya había impactado significativamente en el sector de la construcción antes del conflicto en Irán, llevando al Gobierno español a incluir las obras públicas en medidas extraordinarias. Sin embargo, se ha priorizado el apoyo a productos energéticos y de transporte, dejando de lado otras áreas. Las constructoras enfrentan ahora un entorno crítico que afecta su capacidad para operar y completar proyectos, lo que podría tener repercusiones más amplias para la economía española.