Este invierno se ha convertido en el más severo desde el inicio de la invasión a gran escala, dejando a más de un millón de ucranianos sin electricidad, calefacción ni agua caliente. En la orilla este de Kiev, Tetiana Kavinova enfrenta una situación crítica, ya que su calefacción y suministro de agua han sido severamente afectados por los ataques rusos a las centrales eléctricas en enero.
El alcalde de Kiev ha instado a los residentes a abandonar la ciudad para aliviar la presión sobre una red eléctrica al borde del colapso. En 2025, la ONU reportó la muerte de 2.514 civiles ucranianos, lo que representa un aumento del 31% en comparación con el año anterior, con los drones Geran-2 como responsables principales de esta devastación.
Estos drones, que son una versión rusa del Shahed-136 iraní, tienen la capacidad de recorrer hasta 2.000 kilómetros y llevan una carga explosiva de aproximadamente 50 kilos. En 2025, Rusia lanzó alrededor de 54.000 drones de largo alcance, de los cuales unos 32.000 eran Geran-2, saturando las defensas antiaéreas con su gran volumen.
A pesar de las sanciones impuestas durante cuatro años, una investigación internacional ha revelado que estos drones contienen tecnología europea, proveniente de diversas empresas, incluyendo a Pierburg S.A., una filial del grupo Rheinmetall con sede en España.