En las elecciones generales, se registraron un total de 382.568 votos provenientes del extranjero, de los cuales 114.625 correspondieron a ciudadanos gallegos. Esta participación es la más alta jamás registrada para elecciones desde fuera de España.
El proceso electoral en la diáspora ha estado marcado por irregularidades significativas, que incluyen la utilización de prácticas cuestionables por parte de los partidos PSOE y PP. Estas irregularidades abarcan desde el tráfico de sacas hasta la intervención de gobiernos extranjeros y la participación de personas fallecidas.
Las autoridades han señalado que, aunque es difícil cuantificar el impacto exacto de estas prácticas, existe un descontrol evidente en la gestión del voto exterior, especialmente en regiones como el Río de la Plata, donde se han observado recogidas masivas y pagadas de papeletas.