La opción de implementar un modelo laboral de cuatro días de trabajo más uno orientado a tareas específicas podría ofrecer una solución efectiva para mejorar la flexibilidad en la jornada laboral. Este enfoque, conocido como modelo 4+1, se centra en concentrar reuniones y actividades críticas de lunes a jueves, dejando el viernes para un trabajo más ligero y menos estructurado.
Este método busca reducir el estrés y aumentar la productividad, inspirándose en proyectos internacionales que han demostrado mejoras en el bienestar laboral, aunque su implementación puede resultar complicada. Por ejemplo, un proyecto en el Reino Unido involucró a 61 empresas y cerca de 2.900 trabajadores, mostrando beneficios pero también la necesidad de rediseñar procesos y objetivos.
A lo largo de los años, han surgido diversos modelos que tratan de optimizar la carga laboral, como el modelo 3+2 y el job sharing, pero el rediseño del viernes se presenta como una alternativa más sencilla y accesible. Este nuevo enfoque permite la autogestión del tiempo, promoviendo un equilibrio entre la productividad y el bienestar personal, sin imponer cambios drásticos en la estructura actual de las jornadas laborales.